Proyecto
Proyecto
El Pumarejo es un espacio cultural de L’Hospitalet de Llobregat. Bajo el amparo de “Asociación Cultural”, cultivamos e impulsamos el tejido cultural emergente del Área Metropolitana de Barcelona y más allá.
El proyecto nació en el barrio de Vallcarca (VKK pels amics) en 2015.
En muy poco tiempo la asociación se convirtió en un espacio referente para la contracultura local, ofreciendo una programación constante y extensa; se convirtió en refugio para bandas y colectivos que pudieron desarrollarse libremente. El año 2018, el local de Carrer Gomis cerró sus puertas para siempre dejando un gran vacío en la escena cultural alternativa de Barcelona.
En 2019 El Pumarejo reabre sus puertas en L’Hospitalet de Llobregat en lo que había sido una iglesia evangélica en Av. Carrilet 187, al fons a la dreta. A pesar de todas las dificultades que supone tirar adelante un espacio autogestionado, El Pumarejo y su equipo humano han seguido trabajando en este espacio tan única para la creatividad, el activismo y el arte local. A día de hoy, el espacio ha acogido más de 1.000 eventos, desde conciertos a proyecciones de cine, pasando por sesiones de club. Encima de este escenario han empezado carreras musicales tan brillantes como la de Tarta Relena, Marina Herlop, Dame Área o el colectivo (Abundance), por nombrar solo algunas.
Ofrecemos a artistas de todos los estilos y disciplinas un espacio para desarrollarse a nivel creativo y profesional, valorando el trabajo artístico y el trato justo en la cultura. Ofrecemos al público propuestas de cultura local e internacional con riesgo y con voz propia.
La música y las artes están en todas partes. El Pumarejo es un lugar más donde poder experimentarlas.
EL EQUIPO
El Pumarejo nació de una idea y una necesidad que tuvieron unos amigos, Maria, Juan Luis, Xavi: la de crear espacios donde desarrollar cultura de otra forma, más antisistema y fuera de las dinámicas de mercado.
Más vínculos se crearon a lo largo de los años, y la ayuda de más gente como Guillermo, Nathan, Dudu, Nico, Alex contribuyó a que el proyecto desarrollase más forma.
Pau fue indispensable para las subvenciones y Shelly por su incansable trabajo informático, contable y creativo.
Max y Sabrina son la voz y la presencia online del espacio y Siria y Andrea lo tiran adelante con todas sus fuerzas.
El equipo está unido por una indomable pasión por la cultura y una fuerte voluntad de empoderar a la comunidad artística local, y lucha voluntariamente para concretar la visión del colectivo y mantenerla a largo plazo. Además, el Pumarejo cuenta con una extensa red de colaboradores y alianzas, que incluyen a otros creadores, colectivos, programadores, salas, teatros, éxitos y fracasos.
CULTURA DE AUTOGESTIÓN
Durante todos estos años hemos tenido que enfrentarnos —y seguimos haciéndolo— a normativas que a menudo dificultan el desarrollo de la vida nocturna, los espacios de encuentro comunitario y la cultura independiente y autogestionada.
El proyecto nunca ha contado con grandes inversores ni con el respaldo de grandes marcas u otras estructuras económicas. Por eso, en muchas ocasiones, los elevados costes de mantenimiento y gestión han puesto en riesgo la continuidad del espacio.
Hemos recurrido varias veces a campañas de recaudación de fondos para poder seguir adelante, siempre hemos encontrado una respuesta extraordinaria por parte de nuestra comunidad, cuyo apoyo ha sido fundamental para nuestra supervivencia y crecimiento y sigue siendo lo más valioso que tenemos.
En julio de 2025 sufrimos un cierre cautelar que nos obligó a detener toda actividad durante siete meses. Durante ese periodo tuvimos que seguir asumiendo los gastos necesarios para conservar el espacio, pero sin posibilidad alguna de generar ingresos.
Gracias a una importante campaña de financiación colectiva y a un evento solidario en Razzmatazz, conseguimos reunir los recursos necesarios para afrontar numerosas obras de adecuación y mejora. También pudimos contratar un estudio técnico especializado para desarrollar y presentar el proyecto que nos podría permitir por fin obtener la licencia oficial como sala de conciertos.
Actualmente seguimos a la espera de una resolución definitiva. Mientras tanto, continuamos trabajando para garantizar el futuro del espacio, manteniendo vivo el proyecto.
Aunque la incertidumbre sigue presente, también lo está la convicción de que estos espacios son necesarios y merecen existir.
¡Gloria y aguante!
¡Perseverancia y amor!
¡Pasión y soltura!
¡Agua y paz!